Hace unos meses di un taller en una aseguradora. Pedí a los veinte participantes que escribieran, en voz baja, el prompt con el que le pedirían a una IA que redactara un email difícil a un cliente. Cinco minutos. Después leímos los veinte en voz alta.
Había de todo. Había gente que escribió dos líneas. Había gente que escribió doce. Había quien arrancaba con "Soy agente de seguros"; había quien arrancaba con "Necesito un email". Había quien especificaba longitud; había quien pedía "algo humano pero profesional". Ninguno tenía los mismos cuatro elementos.
Y ese era el problema de fondo. No eran peores ni mejores prompts. Eran veinte idiomas distintos hablándole a la misma herramienta.
Esa tarde se me ocurrió que lo que faltaba no era técnica. Era un lenguaje común. Un check-list mínimo para que, sin pensarlo demasiado, cualquiera pudiera armar un pedido que funcione. Le puse un nombre que se recordara tomando un café. Así nació CAFÉ.
Nota rápida antes de entrar
Los ejemplos de este artículo los hago con Claude porque es la IA que uso en mi consultora todos los días. CAFÉ funciona igual con cualquiera — ChatGPT, Gemini, Copilot, las que vengan. Es un método de comunicación, no una técnica atada a una herramienta.
C — Contexto
El componente con más impacto, y el que más se olvida.
Contexto tiene cuatro piezas: quién sos profesionalmente, qué situación concreta estás resolviendo, cuál es tu objetivo, y a quién va dirigido el resultado final.
Mirá la diferencia.
Sin contexto: "Escribime un email para un cliente enojado."
Con contexto: "Soy consultor en seguros. Mi cliente tiene quince años con nosotros. Acabamos de rechazarle un reclamo que, técnicamente, era inválido — pero él es un cliente importante y está muy enojado. Mi objetivo es mantener la relación sin comprometer la decisión técnica."
¿Qué cambió? Claude ya no escribe para "cualquier cliente enojado". Escribe para este cliente específico. Te ofrece frases que reconocen los quince años, que separan la decisión técnica de la relación, y que dejan una puerta abierta. El output deja de ser un template y pasa a ser un borrador.
A — Acción
Si Contexto define el universo, Acción define el movimiento.
Tres piezas: un verbo concreto, una tarea específica, un resultado medible.
Verbo concreto. "Ayudame con" no es un verbo, es un pedido de auxilio. Escribime, analizá, resumí, compará, estructurá, traducí, listá. Cada uno activa un tipo distinto de respuesta.
Tarea específica. "Dame ideas" deja la puerta abierta al infinito. "Dame cinco estrategias para conseguir diez clientes nuevos este trimestre" la cierra en un lugar útil.
Resultado medible. "Que el output tenga cinco opciones, cada una con título, descripción de dos líneas y ventaja principal." Ahora la IA sabe cuándo terminó.
Sin Acción clara, Claude te devuelve algo bueno — pero ese "algo" es su interpretación de tu ambigüedad. Con Acción clara, te devuelve exactamente lo que pediste.
F — Formato
Formato es la forma del resultado. Es el componente que separa lo útil de lo usable.
En texto: email, tabla con columnas nombradas, lista numerada, documento con secciones, guion, script, Slack message corto.
En imagen: resolución (1200×1600, 4K, 8K), relación de aspecto (16:9, 1:1, 9:16, 3:4), iluminación (luz natural suave, golden hour, luz dura de mediodía), paleta, profundidad de campo.
En video: duración en segundos, fps (24, 30, 60), tipo de plano (primer plano, plano general, cenital), movimiento de cámara (fijo, travelling, dron).
Sin Formato, la IA elige por vos. Y casi nunca coincide con lo que necesitás. Le pedís un análisis y te devuelve doce párrafos cuando querías una tabla. Le pedís un email y te devuelve quinientas palabras cuando querías seis líneas.
É — Estilo
El Estilo es cómo tiene que sonar. Es el componente más subestimado porque parece cosmético. No lo es.
Práctico y directo para un informe interno. Formal y corporativo para una propuesta a directorio. Cercano y conversacional para redes sociales. Técnico y preciso para una pieza de consultora.
Un email de venta con estilo formal y distante, dirigido a un público joven, suena a spam. El mismo contenido con estilo cercano y sin jerga convierte. No cambió el mensaje. Cambió la voz.
Cuando me cuesta definir el estilo, hago un truco: le digo a Claude a quién quiero que suene. "Escribí esto con el tono de alguien que habla en primera persona, directo, sin adornos, como un profesor experimentado que comparte lo que funciona." Eso es Estilo.
La evolución paso a paso
El mismo pedido — una respuesta a un cliente enojado — creciendo letra por letra:
Solo C. "Soy asesor de seguros con un cliente de quince años que acaba de recibir un rechazo." → Claude te pregunta qué querés hacer.
C + A. "…Escribime la respuesta." → Te devuelve algo. Puede ser un email, puede ser un guion para una llamada, puede ser tres párrafos sueltos. No sabe.
C + A + F. "…Email de seis líneas, con asunto y cierre." → Ya tiene forma. El contenido puede ser impersonal.
CAFÉ completo. "…Tono profesional pero cercano, que reconozca los quince años sin pedir perdón por la decisión técnica." → Esto es un borrador. Lo revisás, le cambiás dos palabras, lo mandás.
La diferencia entre el primer paso y el último no es gradual. Es cualitativa.
CAFÉ para imagen y video
Lo que hace útil al método es que la lógica se mantiene cuando cambia el medio.
Imagen. Contexto: "Soy fotógrafo editorial preparando la portada de una nota sobre burnout laboral." Acción: "Generá una imagen conceptual que transmita agotamiento sin mostrar caras." Formato: "3:4 vertical, 1200×1600, luz lateral dura de oficina, profundidad de campo corta." Estilo: "Estética editorial sobria, paleta de grises y azules, estilo documental."
Video. Contexto: "Soy coach y estoy armando un reel para Instagram sobre productividad." Acción: "Escribí un script de quince segundos donde presento un solo consejo práctico." Formato: "15 segundos, 9:16, primer plano a la cámara, corte cada tres segundos." Estilo: "Cercano, conversacional, como hablándole a un amigo, sin música épica."
El método no cambió. Cambiaron las unidades dentro de cada letra.
Para cerrar
¿Cuál de las cuatro letras sentís que te falta más seguido cuando le pedís algo a una IA? Te pregunto en serio — en mi experiencia casi siempre hay una que se escapa sistemáticamente, y la persona no se da cuenta hasta que alguien se lo hace notar.
Si querés empezar desde más atrás, ¿Qué es un prompt? es el artículo previo a este. Y si ya tenés CAFÉ incorporado y querés el siguiente paso — prompts más complejos, multi-turn, con rol asignado — Guía de prompts profesionales es el camino.
Imaginate que entrás a un bar y le decís al mozo "traeme algo para tomar". Puede venir con agua, con un café, con una gaseosa, con un vaso de vino tinto caliente. Ninguno está mal. Ninguno es lo que querías.
Si en cambio le decís "traeme agua mineral sin gas, fría, en vaso", te trae agua mineral sin gas, fría, en vaso.
La IA funciona exactamente igual.
Las cuatro letras
Hace un par de años empecé a notar un patrón. Cada vez que alguien me mostraba un prompt que funcionaba bien, tenía los mismos cuatro ingredientes. Y cada vez que alguien me mostraba un prompt que salía mal, le faltaba al menos uno.
Les puse nombre para no olvidármelos:
C de Contexto. Quién sos, qué estás haciendo, para qué. Sin esto, la IA te responde como si fueras cualquiera.
A de Acción. Qué querés que haga exactamente. No "ayudame con" — "escribime", "resumime", "compará", "listame".
F de Formato. La forma del resultado. Un email, una tabla, una lista de cinco puntos, una imagen vertical.
É de Estilo. Cómo tiene que sonar. Formal, cercano, técnico, directo.
CAFÉ. Cuatro letras, el tiempo que dura un café cortado. Cabe en la cabeza.
Un ejemplo
Sin CAFÉ: "Ayudame con un email para un cliente."
Con CAFÉ: "Soy asesor de seguros. Tengo que contestarle a un cliente que hace quince años está con nosotros y acaba de recibir un rechazo de su reclamo. Escribime un email de seis líneas, con asunto, que reconozca el malestar, explique por qué fue rechazado y proponga una llamada para revisarlo. Tono profesional y cercano, nada de lenguaje corporativo frío."
El primer pedido te devuelve una plantilla genérica. El segundo te devuelve un email que mandás hoy.
Tres cosas para llevarte
Una. CAFÉ funciona con cualquier IA. Mis ejemplos los hago con Claude porque es la que uso en mi consultora. Pegá el mismo prompt en ChatGPT o Gemini y va a funcionar igual.
Dos. No hace falta aprender "prompt engineering". Si podés explicarle a un colega qué necesitás, podés hacer CAFÉ. Es la misma habilidad.
Tres. Cuando te falte algo, se nota. La próxima vez que una IA te devuelva algo mediocre, parate y preguntate cuál de las cuatro letras faltó. Casi siempre hay una respuesta clara.
Hace unos meses di un taller en una aseguradora. Pedí a los veinte participantes que escribieran, en voz baja, el prompt con el que le pedirían a una IA que redactara un email difícil a un cliente. Cinco minutos. Después leímos los veinte en voz alta.
Había de todo. Había gente que escribió dos líneas. Había gente que escribió doce. Había quien arrancaba con "Soy agente de seguros"; había quien arrancaba con "Necesito un email". Había quien especificaba longitud; había quien pedía "algo humano pero profesional". Ninguno tenía los mismos cuatro elementos.
Y ese era el problema de fondo. No eran peores ni mejores prompts. Eran veinte idiomas distintos hablándole a la misma herramienta.
Esa tarde se me ocurrió que lo que faltaba no era técnica. Era un lenguaje común. Un check-list mínimo para que, sin pensarlo demasiado, cualquiera pudiera armar un pedido que funcione. Le puse un nombre que se recordara tomando un café. Así nació CAFÉ.
Nota rápida antes de entrar
Los ejemplos de este artículo los hago con Claude porque es la IA que uso en mi consultora todos los días. CAFÉ funciona igual con cualquiera — ChatGPT, Gemini, Copilot, las que vengan. Es un método de comunicación, no una técnica atada a una herramienta.
C — Contexto
El componente con más impacto, y el que más se olvida.
Contexto tiene cuatro piezas: quién sos profesionalmente, qué situación concreta estás resolviendo, cuál es tu objetivo, y a quién va dirigido el resultado final.
Mirá la diferencia.
Sin contexto: "Escribime un email para un cliente enojado."
Con contexto: "Soy consultor en seguros. Mi cliente tiene quince años con nosotros. Acabamos de rechazarle un reclamo que, técnicamente, era inválido — pero él es un cliente importante y está muy enojado. Mi objetivo es mantener la relación sin comprometer la decisión técnica."
¿Qué cambió? Claude ya no escribe para "cualquier cliente enojado". Escribe para este cliente específico. Te ofrece frases que reconocen los quince años, que separan la decisión técnica de la relación, y que dejan una puerta abierta. El output deja de ser un template y pasa a ser un borrador.
A — Acción
Si Contexto define el universo, Acción define el movimiento.
Tres piezas: un verbo concreto, una tarea específica, un resultado medible.
Verbo concreto. "Ayudame con" no es un verbo, es un pedido de auxilio. Escribime, analizá, resumí, compará, estructurá, traducí, listá. Cada uno activa un tipo distinto de respuesta.
Tarea específica. "Dame ideas" deja la puerta abierta al infinito. "Dame cinco estrategias para conseguir diez clientes nuevos este trimestre" la cierra en un lugar útil.
Resultado medible. "Que el output tenga cinco opciones, cada una con título, descripción de dos líneas y ventaja principal." Ahora la IA sabe cuándo terminó.
Sin Acción clara, Claude te devuelve algo bueno — pero ese "algo" es su interpretación de tu ambigüedad. Con Acción clara, te devuelve exactamente lo que pediste.
F — Formato
Formato es la forma del resultado. Es el componente que separa lo útil de lo usable.
En texto: email, tabla con columnas nombradas, lista numerada, documento con secciones, guion, script, Slack message corto.
En imagen: resolución (1200×1600, 4K, 8K), relación de aspecto (16:9, 1:1, 9:16, 3:4), iluminación (luz natural suave, golden hour, luz dura de mediodía), paleta, profundidad de campo.
En video: duración en segundos, fps (24, 30, 60), tipo de plano (primer plano, plano general, cenital), movimiento de cámara (fijo, travelling, dron).
Sin Formato, la IA elige por vos. Y casi nunca coincide con lo que necesitás. Le pedís un análisis y te devuelve doce párrafos cuando querías una tabla. Le pedís un email y te devuelve quinientas palabras cuando querías seis líneas.
É — Estilo
El Estilo es cómo tiene que sonar. Es el componente más subestimado porque parece cosmético. No lo es.
Práctico y directo para un informe interno. Formal y corporativo para una propuesta a directorio. Cercano y conversacional para redes sociales. Técnico y preciso para una pieza de consultora.
Un email de venta con estilo formal y distante, dirigido a un público joven, suena a spam. El mismo contenido con estilo cercano y sin jerga convierte. No cambió el mensaje. Cambió la voz.
Cuando me cuesta definir el estilo, hago un truco: le digo a Claude a quién quiero que suene. "Escribí esto con el tono de alguien que habla en primera persona, directo, sin adornos, como un profesor experimentado que comparte lo que funciona." Eso es Estilo.
La evolución paso a paso
El mismo pedido — una respuesta a un cliente enojado — creciendo letra por letra:
Solo C. "Soy asesor de seguros con un cliente de quince años que acaba de recibir un rechazo." → Claude te pregunta qué querés hacer.
C + A. "…Escribime la respuesta." → Te devuelve algo. Puede ser un email, puede ser un guion para una llamada, puede ser tres párrafos sueltos. No sabe.
C + A + F. "…Email de seis líneas, con asunto y cierre." → Ya tiene forma. El contenido puede ser impersonal.
CAFÉ completo. "…Tono profesional pero cercano, que reconozca los quince años sin pedir perdón por la decisión técnica." → Esto es un borrador. Lo revisás, le cambiás dos palabras, lo mandás.
La diferencia entre el primer paso y el último no es gradual. Es cualitativa.
CAFÉ para imagen y video
Lo que hace útil al método es que la lógica se mantiene cuando cambia el medio.
Imagen. Contexto: "Soy fotógrafo editorial preparando la portada de una nota sobre burnout laboral." Acción: "Generá una imagen conceptual que transmita agotamiento sin mostrar caras." Formato: "3:4 vertical, 1200×1600, luz lateral dura de oficina, profundidad de campo corta." Estilo: "Estética editorial sobria, paleta de grises y azules, estilo documental."
Video. Contexto: "Soy coach y estoy armando un reel para Instagram sobre productividad." Acción: "Escribí un script de quince segundos donde presento un solo consejo práctico." Formato: "15 segundos, 9:16, primer plano a la cámara, corte cada tres segundos." Estilo: "Cercano, conversacional, como hablándole a un amigo, sin música épica."
El método no cambió. Cambiaron las unidades dentro de cada letra.
Para cerrar
¿Cuál de las cuatro letras sentís que te falta más seguido cuando le pedís algo a una IA? Te pregunto en serio — en mi experiencia casi siempre hay una que se escapa sistemáticamente, y la persona no se da cuenta hasta que alguien se lo hace notar.
Si querés empezar desde más atrás, ¿Qué es un prompt? es el artículo previo a este. Y si ya tenés CAFÉ incorporado y querés el siguiente paso — prompts más complejos, multi-turn, con rol asignado — Guía de prompts profesionales es el camino.
Abrí un hilo de Claude Desktop, otro de ChatGPT, uno de Cursor, uno de Perplexity Pro. Pedí que cada uno generara una pieza de análisis similar. Después exporté los system prompts reportados por la comunidad para cada una de esas aplicaciones. Y empecé a mirar qué los hacía funcionar.
Los system prompts de aplicaciones serias de IA — los que los equipos de producto ajustan durante meses antes de un lanzamiento — tienen una estructura que se repite con una consistencia que no es casual. Definen quién es el asistente y el contexto en el que opera. Definen qué acciones específicas tiene permitidas y cuáles no. Definen el formato exacto de cada tipo de respuesta. Y definen el registro, la voz, el estilo.
Son, sin que nadie lo haya nombrado así, prompts CAFÉ. Los ingenieros de prompt en laboratorios estructuran así sin darle nombre al patrón. Yo puse el nombre para uso cotidiano. Esa es toda la novedad del método, y es suficiente — porque lo que no tiene nombre no se enseña, y lo que no se enseña no escala fuera del laboratorio.
Nota metodológica
Los ejemplos que siguen están hechos con Claude Opus 4.7. Es la herramienta que uso en mi consultora todos los días y con la que puedo reportar comportamiento observado con precisión. El método funciona con cualquier IA generativa: la lógica de los cuatro componentes es independiente del modelo subyacente. Si reemplazás Claude por ChatGPT, por Gemini, por Grok o por un modelo open source decente, los mismos cuatro componentes producen outputs comparables en calidad relativa — aunque la salida textual específica varíe.
El patrón que CAFÉ nombra
Cualquiera que haya hecho prompt engineering en serio durante más de seis meses sabe esto: los cuatro componentes que CAFÉ señala son los mismos que Anthropic recomienda en su guía oficial de prompt engineering, los mismos que OpenAI lista en su guide de best practices, los mismos que Google documenta para Gemini. No es casualidad. Es que el problema técnico de fondo — cómo condicionar la generación de un LLM hacia un output útil — tiene una estructura que admite solución en cuatro dimensiones relativamente ortogonales.
Contexto condiciona el prior. Un modelo de lenguaje genera respuestas condicionadas por el input. Un contexto rico activa subespacios de respuesta más específicos y relevantes. Sin contexto, el modelo defaultea a la distribución modal — la respuesta más probable para el usuario promedio. Con contexto, genera desde una posición específica en el espacio semántico. La literatura académica lo llama "in-context learning" y lo considera una de las capacidades emergentes más importantes de los modelos a escala.
Acción reduce el espacio de búsqueda. Un prompt con verbo vago ("ayudame con") deja abierto un árbol de decisión enorme — el modelo tiene que inferir qué querés. Un prompt con verbo concreto ("escribí un email de seguimiento de seis líneas") acota el espacio de respuesta drásticamente. La diferencia en calidad no es gradual — es qualitative, porque el costo de razonar sobre ambigüedad suele superar el presupuesto implícito de cómputo que el modelo dedica a la tarea.
Formato impone estructura explícita. Los modelos son muy buenos siguiendo estructura cuando se la das, y bastante arbitrarios cuando no. Pedir "una tabla con columnas nombre, ventaja, costo" produce exactamente eso. No pedirlo produce párrafos sueltos, a veces listas, a veces encabezados, dependiendo del estado latente del modelo en esa generación.
Estilo ajusta la superficie sin tocar el contenido. Es el componente más subestimado y el que más diferencia hace en output final entregable. Un mismo contenido con el estilo equivocado es inutilizable. Mismo contenido con el estilo correcto es publishable. La diferencia no es cosmética — es operativa.
CAFÉ como generalización
La tesis interesante no es que CAFÉ funcione. Es que CAFÉ es una generalización explícita del patrón que ya está implícito en cualquier prompt serio.
Otros frameworks existen: RACE (Role, Action, Context, Expectation), CO-STAR (Context, Objective, Style, Tone, Audience, Response), RISEN (Role, Instructions, Steps, End goal, Narrowing), CRISPE, y varios más. Todos capturan, con distintos cortes, el mismo espacio de cuatro a seis dimensiones. La ventaja de CAFÉ no es que sea más completo — es que tiene la cantidad correcta de letras para recordarlo sin consultar una hoja, y que esas letras se pronuncian en una palabra que cualquiera en el mundo hispano puede retener.
Dicho sin eufemismos: en prompt engineering no hay un framework técnicamente superior al resto. Hay uno que vas a usar porque te acordás de él en el momento en que estás por escribir el prompt, y hay otros que quedan guardados en un Notion que nunca abrís.
Caso completo: pipeline de análisis de contratos
Donde CAFÉ muestra su valor más claro es en pipelines reales — trabajos donde el output tiene que ser consistente a lo largo de decenas o cientos de ejecuciones.
Caso real de mi consultora: análisis preliminar de contratos comerciales para una firma legal. Volumen: cuarenta a sesenta contratos por mes.
Prompt sin CAFÉ: "Analizá este contrato y decime qué problemas tiene."
Output: variable. A veces una lista de riesgos. A veces un resumen narrativo. A veces una tabla. La firma legal no puede auditar el trabajo porque cada salida tiene una estructura distinta.
Prompt con CAFÉ completo:
Contexto. Sos un abogado senior especializado en contratos comerciales con quince años de experiencia en el mercado argentino. Estás haciendo una revisión preliminar para una firma legal que necesita identificar riesgos para después profundizar en los más críticos. El contrato adjunto es un contrato de distribución entre una empresa argentina (principal) y una distribuidora chilena. Acción. Identificá las cláusulas que pueden generar riesgo legal o comercial. Para cada cláusula riesgosa, extraé el texto literal, indicá la categoría del riesgo (legal, operativo, financiero, jurisdiccional), evaluá severidad en escala 1-5, y proponé una pregunta para el abogado senior que decida si profundizar. Formato. Tabla Markdown con columnas: Cláusula (número y título), Texto literal (máximo 200 caracteres), Categoría, Severidad, Pregunta para profundizar. Después de la tabla, un resumen ejecutivo de tres líneas con el número total de riesgos altos (severidad 4-5), el tema dominante, y la recomendación general. Estilo. Profesional legal sin ornamento. Voz activa. Precisión técnica. No uses "se podría interpretar" cuando querés decir "se interpreta"; si hay ambigüedad genuina, nombrala explícitamente.
Output: una tabla idéntica en estructura en cada ejecución, con contenido específico al contrato. La firma legal puede auditar, comparar contratos entre sí, construir métricas agregadas sobre tipos de riesgo, entrenar a junior con los outputs. El pipeline funciona porque el prompt funciona. El prompt funciona porque tiene los cuatro componentes.
Sin el F de Formato, cada ejecución tiene estructura distinta y el trabajo downstream se duplica. Sin el É de Estilo, la voz varía entre ejecuciones y el output pierde autoridad. Sin la A de Acción, el modelo interpreta "problemas" de manera distinta cada vez. Sin el C de Contexto, la análisis se hace desde la posición de un abogado genérico en lugar de un senior especializado — y eso cambia qué riesgos se ven y cuáles se pasan por alto.
Lo que CAFÉ no es
Vale ser honesto sobre los límites del método.
CAFÉ no es prompt engineering avanzado. No cubre chain-of-thought, few-shot examples, self-consistency, tool-use, ni técnicas de agente multi-step. Es el nivel fundacional — la base sobre la cual esas técnicas se construyen. Si tu caso de uso requiere razonamiento multi-paso complejo o herramientas externas, CAFÉ es el punto de partida, no el punto de llegada.
CAFÉ tampoco sustituye juicio editorial. El output de un prompt CAFÉ bien armado es un primer borrador de alta calidad. Todavía lo tenés que leer, criticar, y ajustar. La proposición del método no es "automatizás el pensamiento"; es "reducís la fricción entre lo que querés y lo que la herramienta devuelve".
Y CAFÉ no es un diferenciador competitivo a largo plazo. A medida que los modelos mejoran, van a ser más tolerantes a prompts mal estructurados — ya lo están siendo. Lo que no cambia es que tener una forma consistente de pedir produce outputs consistentes. Ese es el verdadero valor, y ese valor escala en vez de erosionarse.
Tesis editorial
Cierro con la tesis que orienta todo el resto de esta serie.
El prompt engineering no va a desaparecer con los próximos modelos — va a transformarse. Los modelos van a perdonar más la ambigüedad, pero el que escriba prompts explícitos va a seguir obteniendo outputs más predecibles, más auditables, más integrables en pipelines reales. La diferencia entre "la IA a veces me sirve" y "la IA es parte de mi pipeline" no es el modelo: es la disciplina con la que formulás el pedido.
CAFÉ es esa disciplina en formato mínimo. No es la única forma de estructurar un prompt. Es la forma que podés recordar mientras tomás un café, y esa portabilidad cognitiva es lo que hace que se use — no que se sepa. Hay una diferencia grande entre esas dos cosas.
Cuando un método escala, no es porque sea el más sofisticado. Es porque es el que llega primero a la cabeza en el momento en que vas a actuar. CAFÉ está diseñado para eso. Y a medida que los modelos mejoran, CAFÉ no se vuelve obsoleto — se vuelve más valioso, porque la consistencia en el pedido se compone con la consistencia en el modelo y produce outputs profesionalmente confiables. Esa composición es, hoy por hoy, la diferencia más grande entre un equipo que usa IA con entusiasmo y un equipo que usa IA con rigor.
¿Cuál es tu proceso actual cuando un prompt no te devuelve lo que esperabas — reescribís todo el prompt, o intentás identificar cuál de los componentes falló?