Claude a fondo — todo lo que podés hacer (y lo que muchos no saben)
Claude no es solo un chat. Artefactos, Proyectos, MCP, Cowork, Claude Code, tareas programadas, skills — la casa propia, recorrida pieza por pieza, incluyendo lo que muchos usuarios nunca descubren.
Germán Falcioni✦ Lectura: 11 min

Abrís claude.ai por primera vez. Pantalla blanca, una caja de texto en el medio, cursor titilando. Pensás: "ok, como ChatGPT". Escribís una pregunta, recibís una respuesta, cerrás la pestaña.
Pará. Justo ahí, en ese minuto, te estás perdiendo la mitad de la herramienta.
Porque lo que no estás mirando es el costado izquierdo de la pantalla. Ahí hay una columna con cosas que la mayoría de los usuarios nunca abre: Proyectos, historial, Artefactos. Y esa columna es donde vive el 90% de lo que hace que Claude sea Claude.
El chat es la puerta, no la casa
El chat es lo que todo el mundo entiende. Escribís algo, Claude contesta. Podés seguir la conversación todo lo que quieras — hasta 200 mil tokens de contexto por chat, que en términos humanos son unas 500 páginas. Podés arrastrar PDFs, imágenes, tablas. Claude las lee.
Pero el chat es solo la entrada. Lo interesante arranca cuando descubrís las cuatro cosas que casi nadie usa.
Cuatro funciones que cambian todo
Artefactos. Le pedís a Claude "hacé una calculadora de tarifas freelance" y en 40 segundos, al costado del chat, aparece una calculadora funcionando. Botones, campos, cálculos. No es código para copiar — es la herramienta corriendo. Podés usarla ahí mismo, editarla con instrucciones en lenguaje natural, o compartirla con un link público. Sirve para mini-apps, gráficos, documentos con formato, páginas web, simulaciones, presentaciones.
Proyectos. Un Proyecto es una carpeta con memoria. Le subís documentos (hasta 200 mil tokens en total), instrucciones permanentes ("soy abogada especializada en contratos laborales, respondeme siempre con referencia al código argentino"), y cada conversación nueva adentro de ese Proyecto arranca con todo ese contexto ya cargado. La consecuencia práctica: dejás de repetirle a Claude quién sos y qué hacés en cada chat nuevo.
Subir PDFs largos. Arrastrás un PDF de 300 páginas al chat y Claude lo lee entero. No un resumen automático — entero. Le podés preguntar cosas específicas, pedirle que busque una cláusula, que compare secciones, que extraiga datos. Es una de las cosas en las que Claude está claramente por delante de la competencia.
Cambiar modelos. Arriba a la derecha hay un menú. Tres opciones: Haiku (rápido y barato), Sonnet (el default), Opus (el pesado). La mayoría nunca lo toca. La recomendación: Sonnet para el día a día; cuando la tarea sea crítica — un contrato, una decisión importante, un análisis financiero — cambiá a Opus.
Lo que te llevás
Tres ideas prácticas:
- Claude tiene una segunda pantalla. El chat es la entrada, pero los Artefactos, los Proyectos y los archivos viven al costado. Abrilos aunque sea una vez para ver qué hay ahí.
- Los Proyectos ahorran fricción. Creá uno por cada contexto de trabajo recurrente — tu consultora, un cliente, tu tesis — y meté adentro los documentos y las instrucciones permanentes. Vas a dejar de empezar de cero cada vez.
- Hay tres modelos a elegir, no uno. Si nunca cambiaste de modelo, probalo. La diferencia entre Sonnet y Opus se nota en tareas que requieren razonamiento cuidadoso.
Si querés un recorrido guiado con práctica real — Artefactos, Proyectos, MCP, lo que venga — el curso Claude al Máximo es exactamente eso. No es obligatorio para descubrir la herramienta sola, pero ahorra semanas de prueba y error.