Análisis · Método CAFÉ · Edición #0023

Por qué se equivoca la IA — alucinaciones, límites y cómo cuidarte

Las IAs inventan con una convicción que asusta. No es un bug que se va a arreglar en la próxima versión: es consecuencia directa de cómo están entrenadas. Entender por qué y armar un protocolo para protegerte es parte del oficio de usarlas.

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Germán Falcioni 20 April 2026
✦ Lectura: 10 min
Las alucinaciones no son un bug accesorio — son la forma natural de un sistema que aprendió a sonar convincente antes que a ser exacto.
TL;DR

Las IAs alucinan porque están entrenadas para predecir la próxima palabra más probable, no para decir la verdad. No tienen un modo "no sé" por defecto. Un abogado en Nueva York (Steven Schwartz, junio 2023) presentó en corte seis casos que ChatGPT inventó completos — con nombres, jueces y citas falsas. El juez los buscó, no existían, y Schwartz fue sancionado. Esa escena resume el problema. La regla de oro para usarlas es simple: tratalas como un pasante brillante pero nuevo, no como enciclopedia. Verificá cifras, fechas, leyes, citas. Una manera es pedirle que busque en web y cite fuentes.

✦ Resumido con Claude al publicar
Reescritura con IA
Leelo como…

En febrero de 2024, Google organizó un evento de demostración de Gemini, su modelo de IA, con la intención de recuperar terreno frente a ChatGPT. En una de las piezas publicitarias, Gemini describía con lujo de detalle "la primera imagen directa de un exoplaneta fuera del sistema solar tomada por el telescopio James Webb". Sonaba impresionante.

Esa misma tarde, la NASA salió a aclarar públicamente que el James Webb nunca había tomado esa imagen. No existía. Gemini la había inventado en una demo diseñada por Google para mostrarse impecable.

The Verge tituló la nota con precisión clínica: las alucinaciones también llegan a los lanzamientos que deberían ser perfectos. Era la segunda vez en menos de un año que la IA más publicitada del momento inventaba datos en vivo — ChatGPT ya había hecho algo similar con el caso Schwartz. El problema no es de un modelo. Es estructural.

El mecanismo: por qué predecir no es saber

Para entender las alucinaciones hay que entender algo incómodo sobre cómo funcionan los modelos de lenguaje.

Un LLM — large language model — no tiene una base de datos interna de hechos verificados. No tiene una tabla que diga "Varghese v. China Southern Airlines: no existe, no citar". Lo que tiene es una representación estadística, construida con cientos de miles de millones de palabras, de qué palabra suele venir después de qué otra en qué contexto.

Cuando le hacés una pregunta, el modelo no busca la respuesta. Genera una respuesta token por token, eligiendo en cada paso la palabra más probable dada la secuencia previa. Si la secuencia lleva a un patrón que tiene la forma de una cita legal — dos nombres, una versus, un tribunal — el modelo completa con esa forma. La forma es correcta. El contenido puede ser real o inventado. El modelo no distingue entre los dos.

Esa es la raíz del problema. No hay un modo "no sé" por defecto porque no hay un módulo interno que marque la diferencia entre saber y no saber.

Dónde se equivoca con más frecuencia

Hay seis categorías de errores donde conviene subir la guardia:

Fechas específicas. "¿Cuándo se firmó tal acuerdo?" El modelo tira un día y un mes. A veces acierta, a veces cambia el año.

Cifras financieras. Precios, ingresos, valuaciones. Los números cambian frecuentemente y el modelo se queda con versiones viejas o inventa actualizaciones.

Citas textuales. Frases atribuidas a alguien. Una parte existe, la otra está alterada, y es imposible saber cuál es cuál.

Código. Función que no existe, librería que no se instala con ese comando, sintaxis que el lenguaje no acepta. En código es donde más rápido te das cuenta, porque simplemente no corre.

Matemáticas. Operaciones con varios pasos donde se pierde en el medio. Las herramientas modernas mitigan esto con ejecución de código, pero si no la tenés activa, cuidado.

Temas legales y médicos. Alto riesgo porque son áreas donde la verosimilitud del formato (artículo tal, inciso cual, dosis tanto) tapa la posibilidad de que el contenido sea falso.

Las tasas que se pueden citar

Existe una referencia pública que conviene conocer: el Vectara Hallucination Leaderboard. Es un benchmark que mide cuánto alucina cada modelo en una tarea específica — resumir un documento que le das — y se actualiza periódicamente.

Los números varían según la versión del modelo, pero la foto general del último año es consistente: Claude, GPT-4 y Gemini están todos en tasas bajas de un dígito, con diferencias que en la práctica son menos grandes de lo que sugiere el marketing. Hace dos años las diferencias eran mucho mayores. Hoy, elegir el "mejor modelo" ya no es la palanca principal contra las alucinaciones.

Si querés citar un número específico, citalo con fuente — por ejemplo, "Claude 3.5 Sonnet marcó X por ciento según Vectara, consultado en abril 2026". Sin fuente verificable, no ponés número. Es una regla de oficio.

Qué funciona y qué no para reducirlo

Tres técnicas tienen evidencia de funcionar bien:

Búsqueda en web nativa. Claude, ChatGPT y Gemini hoy pueden buscar en internet mientras responden. Cuando activás esa capacidad, la tarea se convierte de "recordar" a "consultar", y la tasa de alucinación baja notablemente. Es la técnica más simple y efectiva.

RAG (Retrieval-Augmented Generation). Sistema donde antes de responder, el modelo consulta una base de datos específica tuya — manuales de la empresa, contratos, documentación interna. Muy usado en aplicaciones corporativas. Baja mucho el riesgo pero no lo elimina: el modelo puede seguir inventando dentro del documento recuperado.

Prompting con instrucciones explícitas. Frases como "si no estás seguro, decilo", "citá la fuente exacta", "distinguí lo que sabés de lo que inferís". Ayuda, pero es la técnica más débil de las tres.

Lo que no funciona tan bien: preguntarle al modelo "¿cuánta confianza tenés?" y confiar en su respuesta. Los modelos tienen un problema de calibración — reportan confianza similar para cosas que saben y para cosas que inventan. Sirve como señal, no como verdad.

Protocolo práctico de verificación

Esto es lo que uso yo y lo que recomiendo en consultoría cuando una salida de IA va a llegar a un cliente.

  1. Identificá lo verificable y lo no verificable. Lo verificable es cifras, fechas, leyes, nombres, citas, URLs. Lo no verificable es opiniones, interpretaciones, sugerencias de redacción.
  1. Para lo verificable, aplicá dos pasos. Primero, pedile al modelo que busque en web y cite fuentes. Segundo, abrí las fuentes y revisalas. Si la fuente no abre o no dice lo que el modelo afirma, está inventada.
  1. Para lo no verificable, usá el criterio. Tu experiencia y tu conocimiento del tema. La IA propone; vos decidís.
  1. Nunca firmes, enviés ni presentés algo que no revisaste. Aunque la IA parezca segura. Schwartz aprendió esto a costa de su matrícula.
  1. Cuando el costo de un error es alto, pediselo a dos modelos distintos. Cinco minutos extra, riesgo reducido a una fracción.

Para cerrar

Las alucinaciones no son el defecto de una versión. Son la forma natural de un sistema que aprendió a completar patrones antes de aprender a decir "no sé". Van a mejorar con el tiempo — Dario Amodei dijo en 2024 que "las alucinaciones no se van a eliminar del todo, se van a hacer más raras y más verificables" — pero no van a desaparecer.

Eso significa que el protocolo de verificación es parte del oficio de usar IA, no un accesorio. La buena noticia es que el protocolo no es complicado: una de las formas más efectivas es pedirle que busque en web y cite fuentes.

Si querés profundizar en cómo armar el flujo de trabajo completo, El método café es el siguiente paso. Si recién empezás y querés entender qué es un prompt y cómo hacerlo bien, Qué es un prompt.

¿En qué parte de tu trabajo NO podrías permitirte un error de IA — y qué protocolo armaste para protegerte ahí?

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